La crisis del empleo industrial argentino sumó una nueva señal de alarma. Empresarios y economistas advirtieron que la caída del trabajo formal se acelera mientras aumentan las importaciones, se profundiza la informalidad y la actividad económica continúa sin mostrar una recuperación sólida.
El diagnóstico fue expuesto por el director ejecutivo de Industria y Desarrollo, Diego Coatz (1), quien aseguró que actualmente se pierden alrededor de nueve empleos industriales por hora en la Argentina. La advertencia llega en medio de una baja utilización de la capacidad instalada, cierres de fábricas y crecientes dificultades para las pequeñas y medianas empresas.
Según detalló Coatz, en el último año desaparecieron 42 mil puestos industriales registrados. Si se contabilizan además los empleos indirectos vinculados al sector, la cifra asciende a unos 75 mil trabajadores afectados. “Estamos hablando de que se pierden nueve empleos por hora”, sostuvo.

Caída industrial y menor actividad en las fábricas
El deterioro industrial se produce en un contexto económico donde los indicadores todavía no muestran señales firmes de recuperación. Aunque algunos rubros registraron una mejora parcial durante marzo, desde el sector privado sostienen que el repunte no alcanza para revertir la tendencia general.
Incluso, proyecciones privadas anticipan un nuevo retroceso para abril y estiman una caída industrial cercana al 1,5% durante 2026.
Uno de los datos que más preocupa es la baja utilización de la capacidad instalada. De acuerdo con Coatz, las plantas industriales argentinas trabajan en promedio al 59,8% de su potencial productivo. Esto implica que gran parte de las fábricas opera por debajo de niveles considerados sostenibles para mantener rentabilidad y empleo.
“Desde febrero del año pasado cayó 4% y todavía está más de 10% abajo de los niveles de 2022 y también de 2017. Más allá de esta mejora de marzo, los números son malos”, explicó el economista.
Además, sectores clave como cemento, automotriz y materiales para la construcción ya muestran nuevas señales de enfriamiento.
El avance de la informalidad preocupa al sector productivo
El dirigente industrial también alertó sobre el crecimiento de la economía informal y su impacto sobre el empleo registrado.
“Argentina está entrando en la trampa latinoamericana, donde el sector informal de la economía, con menos salarios, menos productividad y menores ingresos, se va comiendo como Pacman al sector formal”, expresó.
Según explicó, muchas pymes industriales enfrentan crecientes dificultades para competir debido a los altos costos internos, la caída del consumo y el ingreso de productos importados o de contrabando vendidos en circuitos informales.

Ese escenario ya se refleja en cierres de empresas y reducción de personal. Coatz aseguró que en los últimos dos años y medio cerraron más de 3.000 industrias y se perdieron más de 100 mil empleos en todo el país.
Importaciones y competencia desigual
Otro de los puntos señalados por el economista fue el impacto de la sobreproducción china y el ingreso de mercadería a precios extremadamente bajos.
“Es un mundo súper complicado, donde hay sobreproducción y esa sobreproducción que no se puede vender a países que hoy están defendiendo sus mercados, como Estados Unidos o Europa, viene a nuestra región a precios de remate”, afirmó.
También cuestionó las dificultades de control sobre productos ingresados de manera ilegal. Según indicó, muchas empresas argentinas no logran competir frente al contrabando y la informalidad comercial.
“Con este tipo de cambio barato y una Aduana que no logra terminar de controlar, metés contrabando, lo vendés en canales informales sin pagar impuestos y una pyme que tiene cuatro o cinco empleados en blanco no puede competir”, sostuvo.

La industria argentina y el desafío del empleo formal
Pese al escenario adverso, Coatz destacó que la industria argentina mantiene capacidades estratégicas en sectores como metalmecánica, automotriz, autopartista, farmacéutica, nuclear y satelital.
“La industria argentina es muy resiliente”, afirmó.
Sin embargo, remarcó que la estabilidad fiscal y el orden macroeconómico por sí solos no alcanzan para recuperar empleo y actividad.
“Es muy importante mover la construcción, el comercio y la industria para que lo sienta la calle y lo sienta la gente”, concluyó.
(1) Diego Coatz es un economista argentino especializado en industria, desarrollo productivo y política económica. Durante casi dos décadas fue una de las principales voces técnicas de la Unión Industrial Argentina (UIA), donde se desempeñó como Director Ejecutivo y Economista Jefe del Centro de Estudios de la entidad. En 2026 dejó ese cargo para fundar el think tank I+D, orientado al análisis de políticas productivas, innovación y desarrollo industrial en Argentina.

